lunes, 8 de septiembre de 2008

Pura vida


Ya en San José de Costa Rica, nos encontramos con un país que nos sorprendió por la exuberancia de su vegetación, sus repentinas lluvias tropicales, sus caminos empinados y sinuosos, y una fuerte conciencia ecológica. Tanto por la radio como en la vía pública se reproducen las campañas de concientización a favor del cuidado del medio ambiente y ciudades como Grecia, en el centro del país, se vanaglorian de la limpieza de sus calles.



Con una población de casi 4 millones y medio de habitantes, distribuidos en 51 mil km2, Costa Rica es una de las democracias más consolidadas del continente y es el único país que no cuenta con Fuerzas Armadas, luego de que fueran eliminadas el 1º de diciembre de 1948.








Su índice de desarrollo humano
es uno de los mejores en Latinoamérica, en cuarto lugar detrás de la Argentina, Chile y Uruguay. Según estadísticas oficiales, menos del 20% de la población es pobre y los indigentes suman 152.000 mil.


Consciente del valor de la biodiversidad de su territorio, Costa Rica ocupa el quinto puesto a nivel mundial, según la clasificación del Indice de desempeño ambiental 2008. Y a la vez que promovió el desarrollo de la industria del turismo a partir de sus riquezas naturales – entre las que se destacan las playas, los volcanes y los parques nacionales-, atendió el equilibrio ecológico e hizo de su cultura ambiental un atractivo más para los extranjeros.



Quizá un reflejo de la fuerte conciencia ciudadana en favor del medio ambiente sea la frase con la que te saludan: “¡Pura vida!”

En términos de transparencia e integridad, Costa Rica ocupa el puesto 46 (sobre 179) del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional (TI). Actualmente no cuenta con un Capítulo Nacional de esta organización ni tampoco posee una sociedad civil muy desarrollada.